
Demasiada gente me ha comentado en las últimas horas, que estas son las elecciones menos atractivas que han vivido nunca. Que sí tienen simpatía por uno u otro candidato, pero realmente les da igual quien gane, mientras el que lo haga no toque la parte deportiva del Club. Veo más temor en la gente, ante la posibilidad de un presidente intervencionista, que ante otra cosa.
En elecciones pasadas, cuando veníamos de un desastre deportivo, el atractivo de la campaña electoral, residía en los nombres de los futuribles. Un candidato apostaba por un entrenador y ciertos jugadores, otro por otro mister y otros refuerzos, y esto hacía que la gente prestara mucha atención, tanto a la precampaña, como a la campaña electoral. Y como la parte deportiva es más del dominio público, y entretiene y distrae más a la gente, las elecciones se hacían más atractivas. Pero en estas, lo que realmente interesa, es que nadie toque nada del aspecto deportivo, no sea que lo estropee. Y mientras la discusión transcurre por la parte estructural, económica, o social, a la gente le veo unas ganas terribles de que esto acabe. De que sepamos quien es el nuevo presidente. De que fichemos a Cesc Fábregas de una vez por todas. De que empiece el mundial, que en esta edición ilusiona más que nunca. Y, casi, casi, de que empiece, ya, la próxima temporada, y podamos comprobar, jornada a jornada, el impresionante duelo que se avecina entre el Barça y Real Madrid, con el plus de hostilidad que le dará la presencia de Jose Mourinho en el banquillo blanco. El futuro promete, no lo perdamos de vista.
Y las elecciones, que sigan, que acaben, y que nos dejen ver con tranquilidad, y con un prisma más azulgrana que nunca, el mundial de Sudáfrica 2010.
En elecciones pasadas, cuando veníamos de un desastre deportivo, el atractivo de la campaña electoral, residía en los nombres de los futuribles. Un candidato apostaba por un entrenador y ciertos jugadores, otro por otro mister y otros refuerzos, y esto hacía que la gente prestara mucha atención, tanto a la precampaña, como a la campaña electoral. Y como la parte deportiva es más del dominio público, y entretiene y distrae más a la gente, las elecciones se hacían más atractivas. Pero en estas, lo que realmente interesa, es que nadie toque nada del aspecto deportivo, no sea que lo estropee. Y mientras la discusión transcurre por la parte estructural, económica, o social, a la gente le veo unas ganas terribles de que esto acabe. De que sepamos quien es el nuevo presidente. De que fichemos a Cesc Fábregas de una vez por todas. De que empiece el mundial, que en esta edición ilusiona más que nunca. Y, casi, casi, de que empiece, ya, la próxima temporada, y podamos comprobar, jornada a jornada, el impresionante duelo que se avecina entre el Barça y Real Madrid, con el plus de hostilidad que le dará la presencia de Jose Mourinho en el banquillo blanco. El futuro promete, no lo perdamos de vista.
Y las elecciones, que sigan, que acaben, y que nos dejen ver con tranquilidad, y con un prisma más azulgrana que nunca, el mundial de Sudáfrica 2010.
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